7.30.2010

Casi Taller Veinticuatro



Vale la pena (en tiempos de Harakiri) hablar un poco del estado de nuestro trabajo y el desarrollo de nosotros (Hanni, Gabriel, Luz, Grace y Ulises) como un equipo bajo un mismo nombre. Finalmente después de poco más de un año de intenso trabajo nocturno y desveladas de fin de semana contamos con un lugar físico donde nos juntamos a trabajar/compartir con un horario consensuado y bajo las mejores condiciones que nuestra economía nos permite, claro está que no podría ser de otra manera sino con el estudio en la propia casa, totalmente alejados en maneras de los reconocidos despachos mexicanos de generaciones anteriores a la nuestra, sin crisis economicas, ambientales y sociales (o eso parece).


El taller muchas veces se ha dicho, funciona como una oficina abierta de producción arquitectónica en donde tratamos que todos los integrantes mantengan una misma jerarquía y se tomen decisiones conjuntas, representamos una célula básica y primitiva, que mediante autogestión y democracia, intenta formular un esquema de empresa colectiva. Como bien señala Jacques Herzog en reciente entrevista hecha por Anatxu Zabalbeascoa para el diario el País, "Diseñar el proyecto es la mitad del trabajo. Diseñar la compañia, la otra mitad".

Hace apenas unas semanas lanzamos una convocatoria abierta a colaborar con el Taller Veinticuatro, producto de la cual recibimos una buena cantidad de curriculums y portafolios de todo el pais, e inclusive de lugares como Venezuela, Argentina y Colombia(dada la posibilidad planteada de poder colaborar con personas fuera de la Ciudad de México), arquitectos y estudiantes a los cuales queremos agradecer públicamente su interés en nuestro trabajo.

Finalmente se han incorporado dos jovenes arquitectas mexicanas: Andrea Martin(CENTRO) y Angelica Quiñones (UNAM). Con apenas algunas semanas de trabajo en equipo nos sentimos afortunados de poder contar con su apoyo e invaluable talento en Pamplhet y Arquitectum. Esperemos que ellas también se sientan a gusto con nosotros y nuestros "Harakiri Weekends".

Cuando hablamos de "no arquitectura" también lo hacemos de "no despacho" entendido este concepto como la diversidad de posibilidades que ofrece la no determinación de un sistema de trabajo o de una oficina como tal, con todas las vicisitudes que esto conlleva y que nos empeñamos en disfrutar sencillamente porque entendemos que es el proceso, el modo, la manera y la actitud lo verdaderamente importante.

Es en la ambiguedad y la indeterminación en donde el taller habrá de mantenerse hasta que nuevamente las circunstancias devengan en una nueva transformación, mientras tanto solo esperamos tener la oportunidad de hacer lo que más nos gusta y seguir siendo casi Taller Veinticuatro.

Tantas cosas hay por hacer.