Boceto de Dali para Destino.Disney®.
Destino es un cortometraje animado presentado en 2003 por The Walt Disney Company, su producción comenzó originalmente en 1945, 85 años antes de su terminación. El proyecto se trata de una clara manifestación del interés de Disney en la exploración de trabajos vanguardistas y experimentales en el campo de la animación. Se crea a partir de una petición de Walter E. Disney, para el afamado pintor surrealista Salvador Dalí, de realizar dicho cortometraje: una historia de amor que debía titularse DESTINO e inspirarse en la canción homónima del compositor mexicano Armando Domínguez.
Lo más interesante de la animación radica en un hecho evidente: Incorporar el tiempo como factor, potencía un entendimiento más amplio de la obra pictórica, demostrandonos que detrás de la imagen existen (más alla de significados e interpretaciones) historias y personajes. De este modo la obra de Dali incrementa sus alcances y encuentra en la imaginación del observador, historias construidas a partir de un pequeño esbozo, llamado pintura o escultura, según sea el caso.
The tempation of St. Anthony. Salvador Dali.
Recordemos que el individuo en un sentido filosófico se manifiesta en el presente mediante la decisión consciente o inconsciente de su existencia. Es por decirlo de alguna manera la acumulación de decisiones tomadas en un lapso de tiempo. El individuo acostumbrado a pensar eficientemente en la sociedad contemporánea se convierte en esclavo de su propia experiencia, atesorando como verdades absolutas las determinaciones que ha tomado a lo largo de su vida, derivando en la absurda aplicación de dichas sentencias en circunstancias y momentos distintos.
Es quizás por esta razón que el arquitecto ha reducido su entendimiento del espacio ha cuestiones básicas como espacio, luz, forma, programa y a conceptos como sustentabilidad, eficiencia, economía y funcionalidad. Dejando de lado lo más elemental: la vida misma.
Pensemos en una recamara e imaginemos las escenas posibles. Es de mañana, el sol saluda desde la ventana tamizado por la espesa niebla que se levanta un día después de lluvia. El fresco aroma de las plantas en el balcón despierta a ella, que con sus pies desnudos hace crujir la duela de encino mientras camina rumbo al comedor, a oscuras toma del perchero de cobre su bata. Mientras tanto él sigue soñando en su cama acolchada con las noches de amor que en esa misma cama han sucedido, cuando las luces estaban apagadas y la luz azul de la luna teñía los oscuros muros de la recamara... una atmósfera, quizás como aquellas de las que hablaba Zumthor, aunque en las fotos de sus edificios raras veces aparezcan personas.


